CARLOS SANGRONI, POETA POPULAR ALTAGRACIANO.

Lcdo. Julio César Franco O.
Don Carlos Fernando Sangroni Olivares, nació en Los Puertos el 24 de Marzo de 1926, en el hogar de Don Rafael Angel Sangroni y Doña Judith Olivares. El mismo contaba que sus antepasados llegaron a este pueblo antes de 1787, y que el apellido originalmente era Sangrón que luego devino en Sangroni y en algunas otras familias en Sangronis.

Igualmente que un ascendiente suyo, Fernando Sangrón, fue fundador de Capatárida en el Estado Falcón. Su abuelo, don Ezequiel Sangroni fue nativo de Casigua, del mismo Estado y llegó muy joven a Los Puertos en donde se radicó y formó familia, de la que nació Rafael Ángel Sangroni, su padre.
Ezequiel Sangroni fue igualmente un gran poeta popular, improvisador y decimista, quien gozaba de profundos conocimientos humanistas. La recopilación de su obra quedó en manos de su nieto Carlos Sangroni sin darse a conocer.
Estudió educación primaria en su pueblo natal, recordando entre sus maestros a su abuelo Don Ezequiel Sangroni, María Trinidad Ferrer, Simplicio Borrego y José Paz González, virtuosos institutores registrados en la historia de la educación mirandina. Desde 1947 estuvo casado con Isabel Rojas Martínez, con quien procreó cinco hijos.
Culminada su educación inicial hizo estudios de Comercio y Mecanografía en la Escuela “Ramón García Oliveros”, ya desaparecida. Ello le permitió trabajar en la antigua compañía Creole en el departamento de ventas, pasando luego a la Shell Caribeam, y a la empresa constructora Boanna ubicada en Maracaibo. Fue igualmente vigilante en el oleoducto Bachaquero-La Salina y en la Talon Petroleum de Mene de Mauroa. Retirado voluntariamente de estos empleos, utilizando automóvil propio pasó a prestar servicios como chofer en la ruta Altagracia-Palmarejo, llevando pasajeros hacia el terminal de los Ferrys.
La vena poética la heredó genéticamente de su abuelo Ezequiel Sangroni, como ya se afirmó, reconocido poeta popular, quien, siendo Carlos un niño, en el hato La Florida le recitaba sus composiciones, y un día, Carlos le dejó escuchar a su abuelo unos versos propios que lo dejaron sorprendido, y desde allí, nunca dejó de componer versos, recopilados en varios tomos que conservó siempre con el anhelo de verlos publicados antes de morir.
Conservaba recuerdos de Titán a quien conoció, pues este vivía en el llamado “Callejón del Zumbío” en donde también residía, así como el encuentro entre don Ezequiel y Titán, del cual se originaron las cuartetas sobre “Los dos entierros”, que se refieren al paso de dos cortejos funerarios que iban por la calle, uno de un muerto rico y el otro de un hombre pobre, reflexionando sobre las desigualdades entre los seres humanos.
Sus composiciones abarcan temas diversos, como por ejemplo al cantarle a su pueblo natal:
“Oh villa procera de Altagracia/ cuna de héroes, poetas y cantores/ donde nacieron la Campos y la Flores/ para darte así toda tu gracia/, al mirar el campo de la gloria/ tus hijos te la dieron con presteza/, sin pensar jamás en la riqueza/ pasaron al libro de la historia/.”
Al reflexionar sobre la muerte versifica:
“Un ruego a Dios hacer quisiera/ momentos antes de morir/, que me muestre a donde voy a ir/ y que su luz me alumbre por doquiera/, que cuando cruce la azulada esfera/ sus ángeles me lleven de la mano/ y se presente conmigo ante el arcano/ y ver que mi madre solícita me espera.”
Sobre el hombre y su existencia:
“Es la vida del hombre una miseria/ por la que debe pagar constantemente/, sin borrar un instante de su mente/ el signo de la muerte en su materia/, si atenta contra su vida cortaría/ la misión asignada para ella/, dejando rastros amargos y sus huellas/ que en la otra vida muy caro pagaría”.
Gran compositor de décimas, hace honor a versificadores de antaño en su pueblo y al referirse a Titán expresa:
“Pero la luz de los versos/ en Los Puertos de Altagracia/, vibraba con mucha gracia/ en todos los universos/, en los temas más diversos/ improvisaba Titán/, buscando con mucho afán/ la rima del estribillo/, su cerebro era un bombillo/ que en la tierra encenderán/”
“Se le llamaba Titán/ el titán de los titanes/, por sus versos naturales/ que a la tierra asombrarán/, el premio le otorgarán/ por sus versos tan profundos/, que por medio de segundos/ de su cerebro brotaban/, y toditos se regaban/ por el rededor del mundo”.
Y en versos libres, he aquí algunas muestras de su genial inspiración:
“Que poder tan infinito/ diole Dios a su hijo amado/, para quitar el pecado/ al más grande al más chiquito/. Jesús es siempre la guía/ el rumbo del navegante/, que en la tormenta al instante/ mira cuando llega el día/”
La caridad nos enseña/ al prójimo socorrer/, y así no poder hacer/ del árbol toda su leña/
La bondad y la caridad/ de la mano van en pos/, es imposición de Dios/ no pensar en la maldad/.
Honor y reconocimiento a este gran poeta popular mirandino, quien hasta su fallecimiento se mantuvo lúcido y firme en sus convicciones, componiendo cada día los versos que de su fluida inspiración brotaban en torrente hacia todas las temáticas existenciales.
Los Puertos de Altagracia debe sentirse orgulloso de haber contado con este gran baluarte de nuestra cultura, heredero innegable de las glorias de su lar nativo, que acrecentó con el ejemplo de su vida familiar.
Falleció en su hogar de Los Puertos de Altagracia el 20 de febrero de 2015.

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